Una vergüenza de final

Por: Rubén Gómez

Este sábado 24 de noviembre se disputaba el partido de vuelta de la final de la Copa Libertadores que enfrentaba al River contra el Boca, superclásico argentino que llegaba tras el 2-2 de la ida.

Efectivamente este 24 de noviembre se tendría que haber disputado la final de la Copa Libertadores en el estadio El Monumental del River Plate, pero tras unos altercados con el bus del equipo rival cuando llegaban al estadio finalmente el partido tuvo que ser suspendido por la CONMEBOL.

Cuando el bus que trasladaba al Boca hacia El Monumental estaba a pocos metros de llegar a su destino, varios aficionados del River empezaron a lanzar piedras con las que dañaron las lunas del bus, causando un caos en el interior del automóvil. La policía en el lugar actuó de forma errónea lanzando gas pimienta para espantar a las personas, pero ese gas resultó afectando a los jugadores también.

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De esta manera los jugadores y cuerpo técnico del Boca Juniors llegaron al estadio afectados por lo acontecido. Pablo Pérez y otro jugador del Boca tuvieron que ser trasladados al hospital por problemas en la visión por culpa de los cristales.

El partido quedó en suspenso, no se sabía si al fin y al cabo se iba a disputar la final o como sería lo más lógico, el partido debería ser suspendido. Tanto el presidente del Boca, como el del River se reunieron junto al presidente de la CONMEBOL para decidir la situación del partido.

El equipo visitante se negaba a disputar el partido dada la situación, además que contaban con dos jugadores menos. Finalmente, el partido fue aplazado para el día siguiente.

Al día siguiente cuando el campo ya estaba lleno, los aficionados recibieron la noticia de que el partido había sido finalmente aplazado con la fecha por decidir, después de que Boca se negase a disputar el partido en defensa de sus derechos como club.  

Boca realizó una petición a la CONMEBOL para que la final se disputase en condiciones de igualdad.

Finalmente, la CONMEBOL decidió que el partido se va a disputar el 8 o 9 de diciembre en un estadio imparcial fuera de Argentina y además a puerta cerrada. El estadio todavía no ha sido decidido, pero ya se barajan varias opciones que estudiará la organización buscando lo mejor para ambos bandos.

Mala imagen que dio un sector minoritario de la afición local, pero con ello mancharon la imagen de toda la afición. Conocemos la gran pasión con la que los argentinos viven el fútbol y mucho más un partido como lo es Boca contra River, máximos rivales históricos, pero la situación se salió de las manos.

Quedó a simple vista la vulnerabilidad de la seguridad, además de la poca organización de una organización como la CONMEBOL en una situación como esta. No es justo para los fans tener que perderse un partido tan espectacular por culpa de una minoría, pero esto sirve para que las personas caigan en cuenta de que el fútbol es para disfrutarlo y no para tener una excusa para cometer actos violentos.

ACTUALIZACIÓN

Finalmente, la final se va a celebrar el 9 de diciembre en el estadio Santiago Bernabéu.

Foto principal: Líbero

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