Periodistas en la mira, aumentan asesinatos

Periodistas en la mira, aumentan asesinatos

 

Por María Victoria Cristancho

La profesión del periodista continúa en la lista de las más peligrosas del mundo. Al menos eso se deduce de sendos informes elaborados por organizaciones internacionales que han denunciado que la cifra de periodistas caídos en el ejercicio de la profesión en el 2018 fue la más alta de últimos tres años.

Tanto el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) como como la organización Reporteros Sin Frontera (RSF), alertaron que el 2018 fue un año particularmente “mortífero para representantes de los medios”.

Según el balance anual de Reporteros Sin Frontera, “ya se trate de asesinatos, de encarcelamientos, de secuestros o de desapariciones forzadas, en 2018 se ha registrado un claro aumento de los actos violentos cometidos contra periodistas en el mundo.

 

Al presentar el balance anual, Christophe Deloire, el secretario general de RSF, fue tajante en señalar que “los actos violentos contra los periodistas alcanzan un nivel inédito este año: todos los indicadores están en rojo.

 

A su juicio, “el odio a los periodistas manifestado –e incluso reivindicado– por líderes políticos, religiosos y hombres de negocios sin escrúpulos, tiene consecuencias dramáticas y se traduce en un aumento muy preocupante de las violaciones de los derechos de los periodistas. Estos sentimientos de odio, multiplicados a través de las redes sociales –que tienen gran responsabilidad en estos hechos–, su usan para legitimar las agresiones y debilitan, poco a poco, cada día, el periodismo y con él, la democracia”.

 

En ese sentido, el balance anual publicado por RSF es tajante al señalar que “el año 2018 ha sido particularmente mortífero: 80 periodistas[*] han sido asesinados mientras desempeñaban su labor informativa (un 8% más que el año anterior). En los últimos tres años, el número de periodistas profesionales asesinados había descendido; no obstante, en 2018 se ha producido un aumento del 15%: se han registrado 63 asesinatos, mientras que en 2017 fueron 55.

 

A su vez, el informe del Comité para la Protección de Periodistas refirió que el año pasado “la cifra de periodistas que fueron blanco selectivo de asesinato en represalia por su trabajo casi se duplicó en 2018 en comparación con 2017, lo cual elevó el conteo total de periodistas muertos en el ejercicio de la profesión. Afganistán, donde los extremistas han incrementado los ataques deliberados contra los periodistas, fue el país con la mayor cantidad de periodistas muertos y responsable de gran parte del incremento”.

 

Ambos entes no gubernamentales, señalaron como emblemático de la situación del ejercicio profesional, los casos del asesinato del columnista saudí Jamal Khashoggi y el del joven periodista de datos eslovaco Jan Kuciak, que tuvieron gran repercusión en los medios de comunicación

 

Esto muestra “la inconmensurable determinación de los enemigos de la libertad de prensa. Más de la mitad de los periodistas asesinados en 2018 fueron atacados de forma deliberada”, puntualiza el informe del CPJ, al dar a conocer un informe especial elaborado por uno de sus asociados, Elana Beiser (*),  en el se precisa que “como mínimo 53 periodistas fueron asesinados en todo el mundo entre el 1 de enero y el 14 de diciembre de 2018, de los cuales como mínimo 34 fueron blanco selectivo de asesinatos”.

 

El CPJ es una organización independiente sin fines de lucro, que promueve la libertad de prensa en todo el mundo desde hace más de 30 años, y hace el seguimiento a tres tipos de muerte de periodistas en el ejercicio de la profesión: asesinatos en represalia; muertes en combate o fuego cruzado (11 este año, la cifra más baja desde 2011); y las muertes en otras coberturas peligrosas, como por ejemplo la cobertura de protestas que se tornan violentas (ocho muertes este año). El total de este año ha aumentado en comparación con los 47 periodistas muertos en el 2017, de los cuales 18 fueron asesinados. Un total de 50 fueron asesinados en el 2016.

 

El Comité llama la atención sobre ese repunte en el número de asesinatos selectivos en el último año en comparación con los dos anteriores, “cuando había bajado la cifra de descenso, pero sucede cuando el encarcelamiento de periodistas alcanza elevados niveles de manera sostenida, lo cual configura una profunda crisis global de la libertad de prensa”.

 

El informe explica que “el contexto de esta crisis es diverso y complejo, y está estrechamente vinculado con cambios en la tecnología, que han posibilitado que una mayor cantidad de personas ejerzan el periodismo, incluso mientras la tecnología ha vuelto prescindibles a los periodistas ante los ojos de grupos políticos y criminales que otrora necesitaban de los medios noticiosos para difundir su mensaje”.

 

Según el Comité, existe otro factor que influye en la crisis: la ausencia de liderazgo internacional, en materia de los derechos y la seguridad de los periodistas.

 

Caso Khashoggi

El reporte hace énfasis en el caso emblemático que sacudió a la prensa mundial del “descarado asesinato” de Jamal Khashoggi, el periodista de origen saudí, columnista del diario The Washington Post. 

 

Khashoggi fue brutalmente torturado y desmembrado en el consulado de Arabia Saudita en Estambul en octubre, a manos de agentes sauditas. Khashoggi, quien vivía en exilio autoimpuesto en Estados Unidos, había criticado duramente al príncipe heredero saudita Mohamed Bin Salman”.

 

Llama la atención que en este caso el gobernante que tomó la batuta en denunciar el caso de Khashoggi fue el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, quien a su vez ha sido acusado de represión a la prensa independiente y por haber encarcelado al más alto número de periodistas en el mundo.

 

Contrariamente, resalta que “la Casa Blanca, tradicionalmente una firme defensora de la libertad de prensa a escala mundial, ha sido ambigua respecto a la autoría del asesinato de Khashoggi pese a que, según el Washington Post, la CIA haya llegado a la conclusión de que solamente el príncipe heredero pudo haber ordenado semejante operativo”.

 

El presidente estadounidense, Donald Trump, se pronunció  el 20 de noviembre pasado, sobre el caso Khashoggi y  el presunto papel del príncipe heredero: “Tal vez lo hizo y tal vez no”. Y agregó que, “de cualquier modo”, Estados Unidos “tiene la intención de continuar siendo un firme aliado de Arabia Saudita”, citando las compras de equipo militar por parte de los sauditas y la posición conjunta de ambos contra Irán.

 

El reporte del Comité para la Protección de Periodistas alerta que “en esencia, Trump indicó que los países que hagan bastantes negocios con Estados Unidos tienen libertad para asesinar a periodistas sin enfrentar consecuencia alguna”.

 

Las cifras rojas, según Reporteros Sin Frontera

  • Afganistándonde 15 reporteros han perdido la vida, es el país más mortífero para los periodistas este 2018. Le siguen Siria (con 11) y México (9), el país en paz más peligroso para la profesión periodística.
  • El número de periodistas encarcelados en el mundo también se ha incrementado: hay 348 en 2018, frente a los 326 de 2017. Al igual que el año pasado, más de la mitad de los periodistas encarcelados se encuentra en las prisiones de cinco países: Irán, Arabia Saudita, Egipto, Turquía y China, país que sigue siendo la mayor cárcel del mundo para los periodistas, ya que mantiene presos a 60, de los que tres cuartas partes son periodistas-ciudadanos.
  • El número de periodistas secuestrados también aumenta en 2018; la cifra asciende a 60 (un 11% más), cuando en 2017 eran 54. De los 60 reporteros secuestrados, 59 están cautivos en Oriente Medio (en Siria, Irak y Yemen) y 6 de ellos son periodistas extranjeros.

 

Trump y la prensa

La recopilación de casos hecha en este informe especial del Comité se llama atención sobre la respuesta del presidente de Estados Unidos en otro caso, considerado como el más violento ataque contra los medios en la historia de ese país. Se trata del asesinato de cuatro periodistas y un responsable de ventas del periódico Capital Gazette del estado, Maryland, el 28 de junio, en manos de un sujeto armado, llamado Jarrod Ramos, quien había amenazado en numerosas ocasiones al periódico después de que una demanda por difamación que Ramos había presentado contra éste en 2012 fue desestimada.

 

Al día siguiente de la masacre, Trump declaró a la prensa: “Los periodistas, como todos los estadounidenses, deben ser libres del temor de ser blanco de la violencia cuando ejercen su profesión”. No obstante, a los pocos días Trump ya había reanudado sus habituales ataques contra la prensa, catalogando a los medios de propagadores de “noticias falsas” y llamando a los periodistas “enemigos de la sociedad” en las redes sociales y en actos políticos, destaca el informe del CPJ.

 

El Comité cuenta con una base de datos sobre los periodistas muertos en el 2018, la cual incluye la ficha del caso de cada víctima y filtros para analizar tendencias a partir de los datos. El CPJ también lleva una base de datos con los casos de todos los periodistas muertos desde 1992 y los que han desaparecido o están encarcelados por su labor informativa.

 

 

Otros hallazgos del análisis del CPJ:

  • Siete trabajadores de los medios fueron asesinados en 2018, de ellos dos en Afganistán y dos en el Yemen.
  • Tres mujeres fueron asesinadas, en comparación con ocho el año pasado. Históricamente, las mujeres han representado aproximadamente el 7 % de los periodistas asesinados.
  • Cinco periodistas extranjeros fueron asesinados en 2018: dos periodistas ecuatorianos fueron asesinados en Colombia (junto con el chofer) y tres periodistas rusos murieron en misteriosas circunstancias en la República Centroafricana.
  • Los grupos políticos, lo cual incluye a grupos extremistas como el Estado Islámico, fueron los más frecuentes sospechosos de cometer los asesinatos, en 53% de los casos.
  • La política fue el tema más peligroso: el 62% de los periodistas asesinados cubría la política.
  • El trabajo más peligroso fue el de reportero de medios audiovisuales.

(*) Elana Beiser es directora editorial del CPJ

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