Israel se está preparando para recibir la semana que viene a una nueva clase de privilegiados: los vacunados.

Cerca del 50 por cien de la población que ha elegido inyectarse la vacuna contra el virus recibirá carta blanca para poder visitar bares, restaurantes, gimnasios o piscinas. El criterio de selección que ha seguido el país de Oriente Medio no es muy diferente al de los occidentales. Se ha dado prioridad a la gente mayor, a los clínicamente extremadamente vulnerables o a los trabajadores sanitarios en primera línea, fundamentalmente.

Así que si eres un chaval completamente sano de 25 años, lo tienes complicado. Sin vacuna, no hay diversión.

 

Para qué ir a la piscina. Estará a rebosar de vejetes con enfisema pulmonar, flotando entre quejumbrosos resuellos. El socorrista si que tendrá tu edad, pero la radioterapia que está recibiendo le ha desmejorado un poco y aparenta 50.

Tampoco te perderías nada en un concierto, o si. La mitad de la orquesta padece Parkinson, lupus y diabetes, y la otra tiene problemas mentales graves. A la batuta está un nonagenario sentado a sus ruedas, moviendo las babuchas a un ritmo que solo hay en su cabeza. Fue una pena que no eligieses la política como carrera, porque entre el público si que se encuentra el concejal de turno con su cohorte apoyando la cultura.

 

La única posibilidad que tendrías de pasarlo bien sería mediante los aspavientos y cabriolas ejecutadas delante del bar. Seguramente alguno de los médicos y enfermeros que se encuentran dentro y todavía no han llegado a los niveles alcohólicos de sus compañeros notarían tu presencia y procederían a sacarte un trago.

 

Así que mejor quedarte bebiendo en la orilla del Mar Rojo, junto a los demás sanos que todavía no se han vacunado. Ahí te darás un baño de juventud con los chavales de menos de 16 años, que tampoco serán inmunizados, y puede que hasta soluciones el conflicto que vive tu tierra charlando con todos los Palestinos a los que se ha olvidado en esta exitosa vacunación.

 

Y todo esto, en Israel, ¡qué bíblico! Porque como bien recoge el Evangelio de San Mateo, “los últimos serán los primeros”.

Por: Luis Paramo Mendicuti. 

Gotos cortesía : deposit photos, freepik.es, hogar geriátrico de Chile 🇨🇱 

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