Elige tus héroes 

Por: Luis González Paramo Mendicuti 

El 27 de febrero se celebra en el condado inglés de Yorkshire el funeral por el Capitán Tom Moore, el veterano de guerra británico convertido  en referente en la memoria colectiva del Reino Unido reciente. En medio de una pandemia mundial que afecta sobre todo a los mayores, Moore aprovechó su inminente  cumpleaños número 100 para dar 100 vueltas al jardín de su casa con el propósito de captar la atención de un país en confinamiento y recaudar fondos para el maltrecho sistema público de salud.Lo que había empezado con la intención de reunir mil libras acabaría recabando 30 millones y su frágil y digna estampa, caminando ayudado por su andador, esto dio la vuelta al mundo, tras provocar una catarsis en la sociedad británica cuando más lo necesitaba.

La función del héroe no se reduce tan solo a completar una tarea por el beneficio de los demás. En situaciones extremas, un buen héroe puede servir de pegamento social, como efectivamente ha ocurrido con el viejocapitán. Tras un traumático Brexit que había polarizadolas graves diferencias enquistadas desde hace décadas en el país, una crisis global llegaba dispuesta a destruir lo poco que quedaba. Es en ese momento cuando se ha de elegir un símbolo que ayude a olvidar las divergencias y permita remar en la misma dirección. El recuerdo de Moore, incluso tras su muerte poco después de haber dado positivo por coronavirus, seguirá siendo un emblema de cohesión indiscutible.

 

En la misma semana de su funeral, en España se conmemoraba otro acontecimiento, el golpe de estado de 1981. Las posiciones oficiales desde entonces, y cada 23 de febrero que se recuerda la toma del Congreso, son de halago al héroe que se eligió para aquella ocasión, el Rey Juan Carlos I. En un principio, nos parecía que su función como pegamento social funcionaba, pero cuatro décadas después, ha resultado ser un fracaso. Cada vez que se menciona al antiguo jefe de Estado, las diferencias aumentan.

Cortesía m.wiki/ Rey Juan Carlos en el 2009

Inevitablemente, la evidencia de esta transformación en el imaginario español provoca una mezcla de envidia y admiración por la acertada elección del héroe británicoactual. Resulta desmoralizador darse cuenta de que el único punto en común entre los dos ilustres señores es que ambos tenían fracturada la cadera. Este fiasco se podría justificar con el argumento de que, hace 40 años, España estaba muy malita como para seleccionar a un buen héroe que durase para siempre. O tal vez no había mejor candidato. Pero no es verdad.

Antonio Tejero en el golpe del 23F, Fuente “sur”

 

Las cosas podrían haber sido muy diferentes. Cuando el teniente coronel Antonio Tejero y sus secuaces entraron a mano armada en el Congreso al grito de “todo el mundo al suelo”, tan solo tres personas desafiaron sus órdenes: el por entonces presidente, Adolfo Suarez; el vicepresidente y teniente general Manuel Gutiérrez Mellado y el líder del Partido Comunista, Santiago Carrillo. Pero no, ninguno de ellos sería buen candidato a héroe del 23-F. Eran, a la vista de la ciudadanía, políticos, no “gente común”, y por tanto susceptibles de dividir en vez unir, como ocurre hoy en día, irónicamente, con la figura de Don Juan Carlos.

Cortesía RTVE.es/ transmisión en vivo

Mientras los militares destrozaban las cámaras del hemiciclo para impedir la retransmisión de lo que allí ocurría, uno de los operadores simplemente apagó la luz roja de su aparato y, toqueteando los botones, aseguró a los golpistas, bajo amenaza de muerte, que no estaba emitiendo. Pedro Francisco Martin era el cámara de Televisión Española que, gracias a este gesto audaz,permitió que las imágenes diesen la vuelta al mundo. Sin embargo, su valentía tan solo fue reconocida después de muchos años, en un homenaje de la Academia de la Televisión.

Pedro Francisco Martin a la Izquierda. Asociación de Historiadores de la Televisión

Y así, en el olvido, murió el fabuloso héroe que debería haber sido elegido para unir a las generaciones venideras en torno al denominado régimen del 78. El personaje lo tenía todo para convertirse en estrella, comenzando por su arrojo ante el peligro, continuando por su condición de mortal y finalizando con su picaresca, tan española. Podríahaber sido el Capitán Moore español, una suerte de héroemenos risible y más duradero que el que quedó del 23-F. Es en este momento donde me asalta la tentación de reunirla trágica cronografía de cómo aquel Supermán realacabaría transformado en Súper López, pero mejor lo dejo para otra pieza que no hable de héroes, sino de súper héroes

El capitán, retirado desde hace décadas, tuvo el honor de ser nombrado caballero por la Reina de Inglaterra el 17 de julio del 2020. Cuántos quebraderos de cabeza y discusiones nos hubiéramos ahorrado si el Rey de España hubiese cedido el protagonismo al valiente técnico de televisión. Si conmemorásemos la pícara jugarreta que Pedro Francisco Martin jugó a los malos, en lugar del uso que el Rey de España hizo de sus privilegios para frenar un golpe militar, cada 23 de febrero habría menos gresca embarazosa.

 

Si eliges bien un héroe, el efecto balsámico que produce su recuerdo es duradero y permite acercarte al prójimo con una sonrisa plácida, como si te estuvieran acariciando. Esta sonrisa es la que se ve en los británicos cuando les mencionas a su ídolo más reciente. Por el contrario, ¿qué pasa en España?

 

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